Sentía - Mecano-

Que el que siente, no presiente

Y de tanto que sentía, no sentí que te perdía

Yo sentía que sentía 


No me pidas que sonría, que estoy triste, vida mía. 

Otro extracto de El lado oscuro del corazón


No me acuerdo de vos, tengo muy mala memoria
Quien eras?
No me acuerdo
La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste, la promesa tan leve no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza, la rabia tan sumisa, tan débil, tan humilde...
El furor tan prudente no me sirve. No me sirve tan sabia, tanta rabia.

Yo también quiero enamorarme

 

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Otto :-Me pone un corazón rojo por favor?-

Vendedora: - Lo quiere en papel de regalo?-

Ana : - No, se lo va a llevar puesto-

"Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis"

Anais Nin.

El lado oscuro del corazón

Alejandra: ¿Vas a seguir amándome el día en que ya no me quieras? 

Oliverio: ¡Voy a seguir amándote aún el día en que ya no te quiera

Alejandra: Recibe este amor que te pido. Recibe lo que hay en mí que eres tú.

Oliverio: Sin tí, me tomo en mis brazos y me llevo a la vida a mendigar fervor. 

 


El lado oscuro del corazón II

"Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible, no les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar, si no saben volar pierden el tiempo conmigo”.

Oliverio

Poema que alguna vez me dedicaron

Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña

Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma

Que un faro en la neblina buscando a quien salvar 

Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento

Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración 

Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno 

Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos

Y un viento de océano ondula tus pupilas 

Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia 

A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida

Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera acolgar soles en el aire

Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad 
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios


Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida


Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho dormido a la sombra de tus senos

Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino

¿Qué sería del universo?

"El viaje en Paracaidas" 1931, de Vicente Huidobro (1893-1948). II Canto

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Diálogo con mi demonio

Enviado por Macarena Del Pilar Ferrer Catalán el 06/05/2008 a las 09:25 PM

- ¿Qué haces aquí?- me preguntó al verme llegar los ojos en el suelo.

- Vine a perderme- le respondí mientras dejaba mi equipaje junto al umbral.

- Hace tiempo que no me visitabas, la última vez te fuiste diciendo no sé que cosa, que no me necesitabas, que te enfermaba, que no ibas a volver.-

-Eso fue hace ya mucho tiempo. Los tiempos cambiaron-

- Así veo-

- Estoy cansada, había olvidado el camino. Tuve que recordar-

- Fuiste tú la del olvido.-

- Sí lo sé. En ese momento realmente creí no volvería. He luchado mucho tiempo en contra de este impulso. Pero ya no pude-

- ¿Realmente creíste podrías escaparte, cambiar?-

- Sí...-

-¡Pero niña! Ésta eres tú, estaba en ti, no podrías lucharlo-

- Ahora lo sé.-

- Ya sé que te duele. Niña, tu esencia duele pero no le huyas más, no me obligues a desarmar tu pobre armado de mentiras.-

- Quería... quería... quería ser distinta-

- ¿Para qué? Niña mía ¿por qué querías ser otra?-

- Porque pensaba que podía reír con lo que se ríe. Por un tiempo me sentí como el resto, y me gustaba. Nadie me miraba extraño, nadie conoció mis gritos ni mis angutias. Era como cualquier otra-

- Pero corazón, entiende que eres imperfecta así, imperfectos todos. Pero tu imperfección es perfecta así.-

- Quiero llorar-

- Llora, niña-

- No puedo, ya no sé cómo se hace. Ni siquiera puedo llorar. ¡Qué capricho!-

- ¡Basta ya! Ya estás aquí, el retorno se esfumó. Mirate al espejo, aprende a llorar, aprende a sufrir, aprende a ser tú.-

- No me gustan los espejos.-

- Y justamente por eso, anda y mirate una y otra vez. No regreses hasta que colmes tus ojos de ti.-

- ¡Me haces mal! ¡Me haces daño! ¡Te odio! ¡Me enfermas!- apenas podía respirar, la ira me consumía y entonces sentí una tremula lágrima asomarse. Callé.

Silencio.

Y de pronto, una tormenta de agua salada. Lloraba.

- ¡Estoy llorando!-

- Así veo, niña. Llora, que tienes mucho por lo cual llorar. Han sido años desde que abandonaste este cuarto oscuro, han sido años de máscaras. Las heridas están saladas, y van a arden. Llora, que tu dolor duele. Llora, que así eres tú. Yo te dejo aquí. Es tu llanto, yo que me he quedado, he llorado un poco todos los días. Tú lo tienes todo encima. Llámame cuando escampe. Voy a estar junto al fuego, llorando un poco, lo suficiente para no ahogarme.-

Seguí llorando. Llorando para no llorar más.


Hola

Enviado por el 09/05/2008 a las 12:24 PM
Método CIN

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Método Cin

El llanto es la lluvia del alma.

saludos




Cuesta sacarse las máscaras

Enviado por el 24/05/2008 a las 11:00 PM
Ignacio Jaramillo

pero parece que te liberaste, felicidades; pasaste de ser persona (máscara en griego) a ser individuo (individuación; Carl Jung)

Un abrazo



Las

Enviado por el 24/05/2008 a las 11:57 PM
Macarena Del Pilar Ferrer Catalán

Las máscaras descansan sobre mi mesita luz, más allá de las lágrimas y los recuerdos. Ya no las quiero, y quizás tampoco las necesito.

Gracias.

Abrazos.


Es cierto no las necesitamos

Enviado por el 26/05/2008 a las 12:09 PM
Ignacio Jaramillo

pero lamentablmente en nuestra sociedad a veces debemos ponernos a lo menos un antifaz. Me refiero a temas laborales; en la vida personal, familiar, amistad es innecesario

un abrazo


Cuando

Enviado por el 26/05/2008 a las 01:01 PM
Macarena Del Pilar Ferrer Catalán

Cuando por primera vez tomamos consciencia que aquella máscaras esconde algo, y que somos capacez tanto de llevarla como de quitarnolas...

Es cierto que son necesarias, más no nos determiman. Y lo que somos, lo que seremos, descansará solidamente bajo ella, sin jamás perderse ni confundirse con ella.

Abrazos.


Es cierto

Enviado por el 26/05/2008 a las 02:42 PM
Ignacio Jaramillo

uno siempre puede elegir; las elecciones no son blanco o negro, a veces son gris claro v/s gris oscuro. A lo que me refiero es que si uno decide no usar la máscara o antifaz para determinada situación, puede "perderse" oportunidades. Me refiero simpre a temas laborales, donde a veces hay que "sonreír" por decirlo de una forma, cuando uno no quiere hacerlo







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Citas Los Amantes del Circulo Polar

Estar enamorada no es fácil, no basta con sentirlo, hay que oirlo. 

¿Tú conoces algo que dure siempre?

Se puede correr atrás... y si yo no corría quien lo iba a hacer.

Cuando hace frío la mayoria de las cosas van más deprisa o llegan antes, me refiero a las casualidades. Me encanta que haga frío.

Sentí que algo conocido se había metido dentro de lo desconocido, había llegado al fin de algún sitio. Tuve un pálpito, fue el primero de muchos.

Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. SI. Podría unir mi vida uniendo casualidades. La primera y la más importante fue la peor…

 

A Margarita Debayle - Rubén Darío-

Poema que me mi madre me leia para dormir, poema que ha marcado desde entonces mi vida. Poema que aun me recito por las noches para dormir.

Margarita está linda la mar, 
y el viento, 
lleva esencia sutil de azahar; 
yo siento 
en el alma una alondra cantar; 
tu acento: 
Margarita, te voy a contar 
un cuento: 

Esto era un rey que tenía 
un palacio de diamantes, 
una tienda hecha de día 
y un rebaño de elefantes, 
un kiosko de malaquita, 
un gran manto de tisú, 
y una gentil princesita, 
tan bonita, 
Margarita, 
tan bonita, como tú. 

Una tarde, la princesa 
vio una estrella aparecer; 
la princesa era traviesa 
y la quiso ir a coger. 

La quería para hacerla 
decorar un prendedor, 
con un verso y una perla 
y una pluma y una flor. 

Las princesas primorosas 
se parecen mucho a ti: 
cortan lirios, cortan rosas, 
cortan astros. Son así. 

Pues se fue la niña bella, 
bajo el cielo y sobre el mar, 
a cortar la blanca estrella 
que la hacía suspirar. 

Y siguió camino arriba, 
por la luna y más allá; 
más lo malo es que ella iba 
sin permiso de papá. 

Cuando estuvo ya de vuelta 
de los parques del Señor, 
se miraba toda envuelta 
en un dulce resplandor. 

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? 
te he buscado y no te hallé; 
y ¿qué tienes en el pecho 
que encendido se te ve?». 

La princesa no mentía. 
Y así, dijo la verdad: 
«Fui a cortar la estrella mía 
a la azul inmensidad». 

Y el rey clama: «¿No te he dicho 
que el azul no hay que cortar?. 
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... 
El Señor se va a enojar». 

Y ella dice: «No hubo intento; 
yo me fui no sé por qué. 
Por las olas por el viento 
fui a la estrella y la corté». 

Y el papá dice enojado: 
«Un castigo has de tener: 
vuelve al cielo y lo robado 
vas ahora a devolver». 

La princesa se entristece 
por su dulce flor de luz, 
cuando entonces aparece 
sonriendo el Buen Jesús. 

Y así dice: «En mis campiñas 
esa rosa le ofrecí; 
son mis flores de las niñas 
que al soñar piensan en mí». 

Viste el rey pompas brillantes, 
y luego hace desfilar 
cuatrocientos elefantes 
a la orilla de la mar. 

La princesita está bella, 
pues ya tiene el prendedor 
en que lucen, con la estrella, 
verso, perla, pluma y flor. 

* * * 

Margarita, está linda la mar, 
y el viento 
lleva esencia sutil de azahar: 
tu aliento. 

Ya que lejos de mí vas a estar, 
guarda, niña, un gentil pensamiento 
al que un día te quiso contar 
un cuento.