Fuimos lo que fuimos - Jorge Drexler-

Porque entre el lunes y el martes,
me sobra tiempo para necesitarte
Porque me miento si digo,
que tu mirada no fue mi mejor testigo
Porque aunque ya no me duelas,
a veces busco tu nombre en mi chistera
Porque aún no vino el olvido,
para llevarse el último de tus abrigos

Por los besos que aún nos quedan en la boca
por los miles de homenajes que nos dimos
por nadar y no guardar nunca la ropa
por los dedos juguetones del destino
porque fuimos lo que fuimos, porque fuimos lo que fuimos...

Porque puesto a confesarte,
aún le tengo miedo a tenerte delante
Porque en cuanto me descuido,
me atropella algún recuerdo en el pasillo
Porque no puedo negarte,
que te quise sin querer y más que a nadie
Porque mi doctor previno,
que para este corazón estás prohibido

Otro extracto de El lado oscuro del corazón


No me acuerdo de vos, tengo muy mala memoria
Quien eras?
No me acuerdo
La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste, la promesa tan leve no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza, la rabia tan sumisa, tan débil, tan humilde...
El furor tan prudente no me sirve. No me sirve tan sabia, tanta rabia.

Yo también quiero enamorarme

 

imgres.jpg

Otto :-Me pone un corazón rojo por favor?-

Vendedora: - Lo quiere en papel de regalo?-

Ana : - No, se lo va a llevar puesto-

"Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis"

Anais Nin.

El lado oscuro del corazón

Alejandra: ¿Vas a seguir amándome el día en que ya no me quieras? 

Oliverio: ¡Voy a seguir amándote aún el día en que ya no te quiera

Alejandra: Recibe este amor que te pido. Recibe lo que hay en mí que eres tú.

Oliverio: Sin tí, me tomo en mis brazos y me llevo a la vida a mendigar fervor. 

 


El lado oscuro del corazón II

"Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible, no les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar, si no saben volar pierden el tiempo conmigo”.

Oliverio

Poema que alguna vez me dedicaron

Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña

Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma

Que un faro en la neblina buscando a quien salvar 

Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento

Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración 

Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno 

Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos

Y un viento de océano ondula tus pupilas 

Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia 

A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida

Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera acolgar soles en el aire

Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad 
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios


Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida


Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho dormido a la sombra de tus senos

Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino

¿Qué sería del universo?

"El viaje en Paracaidas" 1931, de Vicente Huidobro (1893-1948). II Canto

Contenidos más leídos

Lo más leído

Invitados clandestinos aquí

En estos momentos hay 3 personas visitando "Encajes de acero"

Comentarios recientes

RSS

Él se marchó

Enviado por Macarena Del Pilar Ferrer Catalán el 28/05/2008 a las 09:34 PM

 

 

 

Y así fue, él se marchó un día cualquiera e impreciso, quizás pensara yo que fue demasiado aprisa quizás fuese con tardanza, qué se yo. Fue así. Antes de destruir dijo las palabras inecesarias para calmar su culpa, para agudizar mi desconcierto, un vano intento por enmendar el daño.

Pero se fue igual, sí se fue, ya lo oyeron, me dejo una noche. Nunca entendí por qué, jamás acepté el cómo... él se fue.

¿Qué quieren que les diga? Más no sé, más no me explicó. Se marchó, ya ven, no está aquí y tampoco lo estarás.

¿Qué si lo amaba? Supongo que sí. Tampoco eso se.

¿Me dolió? Claro que sí y muchisimo pero fueron sólo unas semanas luego no sé por qué el dolor se perdió, quedo su recuerdo, un sabor amargo pero nada más.

Me recuperé. Y quizás es justamente eso lo que me ha traído a ustedes esta noche, lo que me ha llevado a contarles la historia.

Porque me dejaron y olvidé.

No fue dificil, el olvido es un arma de doble filo, no juegen nunca a olvidar, creanme. Sobrevivir al amor es en cierta medida declararle la guerra.

Y como les decía, él me dejo. Ya sé que ya lo he dicho pero es necesario repetirlo, colmarlo de eco, a ver si con gastar la verdad el dolor vuelve.

¿Quién sabe? Quizás hasta llore hoy. Me gustaría, sería perder una batalla que no quise ganar.

No quise olvidar, olvidé porque él se marchó y el olvido vino como una consecuencia lógica.

Él se marchó ¿ oyeron? Él se marchó...

Se fue diciendo no sé que cosa, que no me amaba, que estaba cansado, que se iba a vivir. Yo me quede en mi lado de la cama, los ojos cerrados, intentado conciliar el sueño.

Que si te quieres ir, vete.

Entonces abrí un ojo y lo vi. La figura esbelta y alargada, jamás la noche le había sentado mejor, llevaba el cabello algo desordenado pero iba implecablemente vestido. Pude sentir su perfume, aquel que yo le había comprado una tarde cualquiera cuando una de esas señoritas bien vestidas me asaltó con una gama indesifrable de aromas.

"Pero señorita, huela éste, le aseguro que a su novio le encantará" Mientras me ofrecía rápidamente una tirita de papel perfumada, para mi propio deleite nasal.

Ahí estaba yo, pobre mujer enamorada. Ja! Si tan sólo hubiese sabido que sería ese mismo olor el que impregnaría la noche en la que él se marchó.

No sé bien qué pude haberle dicho entre el sueño y la vigila, supongo que nada demasiado lógico pues se marchó igual y sin ningún asco. ¡Qué rápido es el adiós!

Recuerdo con esfuerzo la penumbra de la habitación, el alba clareaba en tonos verdosos tras las cortinas cerradas.

Unas horas atrás habíamos de hacer el amor por última vez, de haberlo sabido seguramente hubiese puesto más pasión en el acto mismo. Pero cómo saberlo. El final no se caracteriza precisamente por su predictibilidad, llega así y se va así. Apenas me dió tiempo para despertar.

La cama aún estaba tibia de su cuerpo, no había pasado más de media hora desde que él se encontraba como todas las madrugadas a mi lado. Pero media hora después lo veía alejarse para siempre de la cama, de mi vida, de un nosotros. El tiempo es un caprichoso y yo sin duda, una mimada.

Vi con el rabillo de mi ojo la maleta al pie de la cama. No sacié, no pude hacerlo, lo absoluto de ese momento. Era el final llano. No pude verlo. Somos todos ciegos, ciegos de sueño, ciegos de noche, ciegos de amor, ciegos de ignorancia, ciegos por autoimposición... ciegos. Yo no sería la excepción.

-Qué si quieres irte, vete. Pero apaga ya la luz, cierra la puerta y dejáme dormir-

- No entiendes, no voy a volver-

Él se marchó.

Creo que me volví a dormir apasible, escuché la puerta cerrandose trás de él y aspiré por última vez su aroma flotando en la sombra de su adiós.

Tuvo que llegar la media mañana para que yo pudiera entender lo acontencido. La luz era ya hiriente, las cortinas eran vanas y el sol cubría la habitación, la cama, mi rostro contra la almohada. Supe que tenía que despertar. De mala gana froté mis ojos y estiré mis extremidades, sin apuro.

No supe de inmediato que él ya no estaba, pensé sería un sueño, lo imaginé en algún lugar del apartamento, haciendo café, leyendo o viendo televisión.

Entonces, creyendo sin saber, lo llamé. Grité su nombre varias veces, desde la cama. Como aquella madrugada, no quisé abandonar la cama. Nadie respondió, ni al primer ni al quinto llamado. Ni a la alegría ni a la suplica. Nadie respondió jamás.

Así tuvé, de mala gana, que abandonar mi santuario de sábanas. Calzé las pantuflas y me arropé con una bata, recogí me cabello en una cola y arrastré mi cuerpo hasta la cocina. Un vistazo, no estaba. Luego, el living,nada. Él ya no estaba, él se marchó y yo no lo noté.

Olvidó algunos objetos vanos en su partida, yo también los olvidé junto al tacho de la basura. ¿Para qué quería yo las migajas de su existencia?

No iba yo a guardarlo en mi cajita junto a mis aros. Yo seguí, él se marchó.

De él no supe más, alguno que otro conocido me traía rumores, que se había casado, que se había muerto, que había dejado preñada a una menor, que era él uno de los involucrados en el asesinato de la semana pasada y así. En fin, de él perdí todo rastro. Pues claro, si se marchó no fue para volver a mi vida de la forma que fuera.

Supongo que él tampoco supo de mí, quizás le vinieron con el cuento de que me internaron en una clínica siquíatrica, que intenté suicidarme, que perdí la cabeza, que huí del país y así. Debió perderme todo rastro, claro, si se marchó no fue para saber de mí.

¿Vieron? Él se marchó y yo olvidé.

El amor es una droga, cuya adicción tiene fácil solución; el olvido.

Que si escribieron que es tan corto el amor y tan largo el olvido, diría, sin ofender a nadie, que esa medida del tiempo no tiene nada que ver con la realidad. Que aquellos que hacen del olvido una vida, seguramente jamás quisieron olvidar, y sólo dilatan ese momento irreversible cuando el olvido te come la lengua.

Yo fui más honesta; él se marchó y yo olvidé.

¿Qué más iba a hacer? ¿Quedarme llorando? ¿Para qué?

Las lágrimas no tienen elixir mágico capaz de retroceder el tiempo ¿por qué quieren creer lo contrario?

La boca ya se me seca, tanta historia, tanto pasado, alguien que me traiga una copa. Bueno, y ahora ya me ven aquí. El olvido no me sentó mal, tampoco bien, me sentó simplemente. Supongo que me calzó.

Él se marchó...

Y creo que yo también me marcharé ahora, la historia encontró o no un final, ustedes busquen esa respuesta, que yo ya me cansé. Y si alguien la encontrase, no dude en buscarme. Hasta entonces queridos, la noche ya nos perdió bastante.

...Ella se marchó.

 

 

 


me encanto..

Enviado por el 28/05/2008 a las 11:31 PM
sin emociones

maca cada vez que te leo, me llega al corazon,uff, como expresas todo, con pasion, emociones, me hace olvidar, ojala el olvido llegue luego a mi vida, por que ella tambien ya se marcho, brotan lagrimas junto con palabras, ella se marcho.

-----------------
Diego Cajas, Estudiante de Derecho, Futuro Abogado & Consejero Amoroso.

http://diegocajas.bligoo.com


leo y leo...

Enviado por el 29/05/2008 a las 11:33 PM
sin emociones

he leido una y otra vez tus escritos, y he concluido 2 cosas seguras, 1ero me encanta como expresas tus sentimientos en palabras, me llegan mucho, y 2do, tienes un talento natural, espero que sigas asi y que mas adelante en vez de leer tus trabajos en internet los pueda leer en un libro.

-----------------

Diego Cajas, Estudiante de Derecho, Futuro Abogado & Consejero Amoroso.

http://historiasdeamor.bligoo.com 

http://diegocajas.bligoo.com







Suscribirse a los comentarios de este artículo en RSS

valiente-771287.jpg

Citas Los Amantes del Circulo Polar

Estar enamorada no es fácil, no basta con sentirlo, hay que oirlo. 

¿Tú conoces algo que dure siempre?

Se puede correr atrás... y si yo no corría quien lo iba a hacer.

Cuando hace frío la mayoria de las cosas van más deprisa o llegan antes, me refiero a las casualidades. Me encanta que haga frío.

Sentí que algo conocido se había metido dentro de lo desconocido, había llegado al fin de algún sitio. Tuve un pálpito, fue el primero de muchos.

Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. SI. Podría unir mi vida uniendo casualidades. La primera y la más importante fue la peor…

 

A Margarita Debayle - Rubén Darío-

Poema que me mi madre me leia para dormir, poema que ha marcado desde entonces mi vida. Poema que aun me recito por las noches para dormir.

Margarita está linda la mar, 
y el viento, 
lleva esencia sutil de azahar; 
yo siento 
en el alma una alondra cantar; 
tu acento: 
Margarita, te voy a contar 
un cuento: 

Esto era un rey que tenía 
un palacio de diamantes, 
una tienda hecha de día 
y un rebaño de elefantes, 
un kiosko de malaquita, 
un gran manto de tisú, 
y una gentil princesita, 
tan bonita, 
Margarita, 
tan bonita, como tú. 

Una tarde, la princesa 
vio una estrella aparecer; 
la princesa era traviesa 
y la quiso ir a coger. 

La quería para hacerla 
decorar un prendedor, 
con un verso y una perla 
y una pluma y una flor. 

Las princesas primorosas 
se parecen mucho a ti: 
cortan lirios, cortan rosas, 
cortan astros. Son así. 

Pues se fue la niña bella, 
bajo el cielo y sobre el mar, 
a cortar la blanca estrella 
que la hacía suspirar. 

Y siguió camino arriba, 
por la luna y más allá; 
más lo malo es que ella iba 
sin permiso de papá. 

Cuando estuvo ya de vuelta 
de los parques del Señor, 
se miraba toda envuelta 
en un dulce resplandor. 

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? 
te he buscado y no te hallé; 
y ¿qué tienes en el pecho 
que encendido se te ve?». 

La princesa no mentía. 
Y así, dijo la verdad: 
«Fui a cortar la estrella mía 
a la azul inmensidad». 

Y el rey clama: «¿No te he dicho 
que el azul no hay que cortar?. 
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... 
El Señor se va a enojar». 

Y ella dice: «No hubo intento; 
yo me fui no sé por qué. 
Por las olas por el viento 
fui a la estrella y la corté». 

Y el papá dice enojado: 
«Un castigo has de tener: 
vuelve al cielo y lo robado 
vas ahora a devolver». 

La princesa se entristece 
por su dulce flor de luz, 
cuando entonces aparece 
sonriendo el Buen Jesús. 

Y así dice: «En mis campiñas 
esa rosa le ofrecí; 
son mis flores de las niñas 
que al soñar piensan en mí». 

Viste el rey pompas brillantes, 
y luego hace desfilar 
cuatrocientos elefantes 
a la orilla de la mar. 

La princesita está bella, 
pues ya tiene el prendedor 
en que lucen, con la estrella, 
verso, perla, pluma y flor. 

* * * 

Margarita, está linda la mar, 
y el viento 
lleva esencia sutil de azahar: 
tu aliento. 

Ya que lejos de mí vas a estar, 
guarda, niña, un gentil pensamiento 
al que un día te quiso contar 
un cuento.