Un día como hoy

Hoy me desperté con esa extraña sensación que todo está por suceder, que me esperaban insólitas cosas; me sentí llena de vida.

No fue el magnifico día de sol, esa claridad y esos colores, pero más bien todo universo en mi interior se supo capaz de todo.

Y ahí iba yo, la sonrisa contagiosa pegada en los labios, sientiendome tan llena de vida, descubrí la juventud de mi espiritu. Que no confundan, lleva tiempo llegar a ser joven.

Ser joven no es una edad, que yo misma no he sido joven. La juventud es ese estado de espiritu, el hambre de vida, el deseo vertiginoso, el impulso creador. Y eso, lleva tiempo, muchos no lo conocen jamás.

Pero hoy lo sentí en mis entrañas. Hoy supe era feliz, hoy entendí que los corazones rebeldes no se llenan de polvo, que podía ser la mujer que soñaba, y quizás otra.

Me supe en pie de guerra, las ganas bien seguras, el corazón abierto y el hambre de existir.

Mi cuerpo, mi mente todo estaba sincronizado al deseo de vivir. Y así, aunque soy una simple mortal, supe podría encontrar un trocito de cielo. Partí en búsquedad.

Jamás he sido ni la más bella ni la más inteligente, jamás lo he querido ser. Pero hoy, por esas cosas mágicas, todo el mundo me hizo notar que tenía una luz distinta, un brillo. Y claro, tenía un fuego en mi boca y en mis entrañas.

Esperaba en la fila de la cafetería, mi mente creaba lo más grandes disparates, apenas notaba a la gente a mi alrededor cuando siento que alguien me toca la espalda. Me sobresalto un segundo y dirigo mi humanidad incendiada hacia quien me buscaba mi atención.

Es un hombre, me sonríe y me dice la voz tremula " Me gusta tu risa, que rico es ver personas felices." Yo no supe bien que hacer, y como soy bastante torpe, me eché a reír de buena gana, cuando noté que ya era mi turno y otras personas esperanban impaciente. Le sonreí diciendole adiós mientras avanzaba hasta el mostrador.

Una vez frente a la tía ( fuente exclusiva de todos los pormenores y detalles amarillisticos de la universidad), ésta me saluda sonríente y me dice sorprendida. " Se ve preciosa de azul" Vuelta a reírme, y noté como el mismo hombre escuchaba entre risas. Salí de la cafetería hecha una sola risa, y ahí me encuentro con un amigo que se cambió de universidad y no veía hace por lo menos 6 meses.

- ¡Sorpresa!- me dice mientras me levanta en sus brazos.

A mi alrededor estaban todas esas personas extraordinarias que he tenido la suerte de conocer, pude verme desde lejos. Era feliz.

Abrazos iban y venían, risas, cigarros, recuerdos.

Pasado un tiempo la mayoría volvió a su ajetreo y se dirigió a una hora más de clases. Yo tenía esa hora libre, cuando me encuentro con un amigo que me dice " Te traje un yogurt". Era una situación demasiado insólita.

-¿ Un yogurt?- ¨

- Sí, un yogurt para que me acompañes a ver el partido de futbol que lo van a transmitir en el auditorio-

- Mi precio son al menos dos yogures- Le dije bromeando.

- Un yogurt y toda una explicación exaustiva sobre el partido y las bases del futbol-

- Ya bueno ya, me convenciste-

Y así partimos, creo haber sido de las pocas mujeres en ese auditorio lleno de hombres vigorosos y emocionados gritando por la Rojita.

Nunca he sido fanatica del futbol, de hecho no entiendo mucho. Pero ya estaba ahí, mi yogurt en mano. Él me explicaba cada jugada, cada ovación o barullo del público. Creo que seguí sin entender mucho, pero ¡qué manera de reírme!

Mi día en la universidad ya anunciaba su termino. Entré de buena gana a mi última clase.

Y ahí, la profesora comenzó a hablarnos de la "lata" crónica de las personas. Divagaba acalorada sobre el poco gusto de conocer, la poca pasión. Yo escuchaba tranquila, pensando en lo sucedido, en lo insólito e increíble de mis encuentros azarosos. Cuando escucho...

- Por ejemplo, la señorita Ferrer. Está ahí con sus ojos bien abiertos, siempre viva, sonríendo. Me la encuentro en los pasillos, la mirada soñadora y siempre sonríendo a quien se cruze. Su vida se le sale por la boca, se siente. No nos matería ser un poquito más como ella.-

No alcanzaba a salir de mi asombro, y nuevamente la risa.

La clase continuo, y yo con ella.

Hoy fue de esos días vivos,

Hoy sin duda, reí.

 

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sin emociones
dijo:
29/05/2008 a las 07:14 PM

despertaste de un largo olvido, momentos pasados, etereos, ahora ves el presente, exito, fuerza y como te dije anteriormente...entre suspiro y suspiro...respira!

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Diego Cajas, Estudiante de Derecho, Futuro Abogado & Consejero Amoroso.

http://historiasdeamor.bligoo.com 

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Hay un sueño que nos está soñando

 

 

Refrán de los Kalahari Bushmen

Enigma de la deseosa, Gonzalo Rojas

Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto 

de 32, exige lectura 

de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma, 

b) toda su piel liviana 

para los besos, c) mirada 

verde para desafiar el infortunio 

de las tormentas; 

                           no va a las casas 

ni tiene teléfono, acepta 

imantación por pensamiento. No es Venus; 

tiene la voracidad de Venus.

Toda historia es otra historia contada por alguien más

Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destuir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo [...]

[...] ¡Oh Diosa, hija de Zeus!: cuéntanos aunque no sea más que una parte de tales cosas.

 

Rapsodia I, La Odisea,

 Homero.

Un poco de mi amigo y amante el poeta Federico García Lorca

Tres ciudades


A Pilar Zubiaurre

Malagueña


La muerte
entra y sale
de la taberna.

Pasan caballos negros
y gente siniestra
por los hondos caminos
de la guitarra.

Y hay un olor a sal
y a sangre de hembra,
en los nardos febriles
de la marina.

La muerte
entra y sale
y sale y entra
la muerte
de la taberna.

 

Barrio de Córdoba

Tópico nocturno



En la casa se defienden
de las estrellas.
La noche se derrumba.
Dentro hay una niña muerta
con una rosa encarnada
oculta en la cabellera.
Seis ruiseñores la lloran
en la reja.

Las gentes van suspirando
con las guitarras abiertas.

En la casa se defienden
de las estrellas.
La noche se derrumba.
Dentro hay una niña muerta
con una rosa encarnada
oculta en la cabellera.
Seis ruiseñores la lloran
en la reja.

Las gentes van suspirando
con las guitarras abiertas.

 

Baile


La Carmen está bailando
por las calles de Sevilla.
Tiene blancos los cabellos
y brillantes las pupilas.

¡Niñas,
corred las cortinas!

En su cabeza se enrosca
una serpiente amarilla,
y va soñando en el baile
con galanes de otros días.

¡Niñas,
corred las cortinas!

Las calles están desiertas
y en los fondos se adivinan,
corazones andaluces
buscando viejas espinas.

¡Niñas,
corred las cortinas!

Connaissance

Toute connaissance que n'a pas précédé une sensation m'est inutile.
André Gide

Courage

Le grand courage, c'est encore de tenir les yeux ouverts sur la lumière comme sur la mort.
Albert Camus

Ser mujer

"Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis"

Anais Nin.

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Fragmento de Yerma, F.G.L

Los hombres tienen que gustar. Han de deshacernos las trenzas y darnos de beber agua en su misma boca. Así corre el mundo.

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Lo que el silencio de nuestra época tenía que decir

La cuestión que ahora se nos presenta es cómo, si vivimos en una época sin leyendas ni mitos que podamos considerar sublimes, si rechazamos toda exaltación en las relaciones puras, si nos negamos a vivir en lo abstracto, ¿cómo podemos entonces crear un arte sublime?

 

Barnett Newmann

Hombre fáustico

Mefistófeles: Nos encontramos ya en los límites de nuestro ingenio, allá donde la inteligencia del hombre se queda atrás. ¿Por qué te unes a nosotros, si no puedes seguir adelante? Quieres volar y no estás seguro frente al vértigo. Somos nosotros los que te impulsamos y no tú a nosotros.

 

Fausto, Goethe

Intermezzo

Espirítu ( Después de aparecer de repente):

Pata de araña y tripa de sapo, así como alas para el enano.

Sin duda, no hay animal pequeño.

Pero existe un breve poema.

 

 

 

Una pareja: A paso pequeño y saltos grandes, me llevas por el aire y por el rocío suave.

Es verdad que me haces subir mucho.

Pero nunca llegas a volar.

 

 

Fausto, Goethe

Dadá

Todos ustedes son los acusados, poneos de pie...

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El Dadá no siente nada, no es nada, nada, nada.

Es como vuestras esperanzas, nada.

Es como vuestro paraíso, nada.

Es como vuestros artistas, nada.

Es como vuestra religión, nada.

 

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A Margarita Debayle - Rubén Darío-

Poema que me mi madre me leía para dormir, poema que ha marcado desde entonces mi vida. Poema que aún me recito por las noches para dormir.

Margarita está linda la mar, 
y el viento, 
lleva esencia sutil de azahar; 
yo siento 
en el alma una alondra cantar; 
tu acento: 
Margarita, te voy a contar 
un cuento: 

Esto era un rey que tenía 
un palacio de diamantes, 
una tienda hecha de día 
y un rebaño de elefantes, 
un kiosko de malaquita, 
un gran manto de tisú, 
y una gentil princesita, 
tan bonita, 
Margarita, 
tan bonita, como tú. 

Una tarde, la princesa 
vio una estrella aparecer; 
la princesa era traviesa 
y la quiso ir a coger. 

La quería para hacerla 
decorar un prendedor, 
con un verso y una perla 
y una pluma y una flor. 

Las princesas primorosas 
se parecen mucho a ti: 
cortan lirios, cortan rosas, 
cortan astros. Son así. 

Pues se fue la niña bella, 
bajo el cielo y sobre el mar, 
a cortar la blanca estrella 
que la hacía suspirar. 

Y siguió camino arriba, 
por la luna y más allá; 
más lo malo es que ella iba 
sin permiso de papá. 

Cuando estuvo ya de vuelta 
de los parques del Señor, 
se miraba toda envuelta 
en un dulce resplandor. 

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? 
te he buscado y no te hallé; 
y ¿qué tienes en el pecho 
que encendido se te ve?». 

La princesa no mentía. 
Y así, dijo la verdad: 
«Fui a cortar la estrella mía 
a la azul inmensidad». 

Y el rey clama: «¿No te he dicho 
que el azul no hay que cortar?. 
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... 
El Señor se va a enojar». 

Y ella dice: «No hubo intento; 
yo me fui no sé por qué. 
Por las olas por el viento 
fui a la estrella y la corté». 

Y el papá dice enojado: 
«Un castigo has de tener: 
vuelve al cielo y lo robado 
vas ahora a devolver». 

La princesa se entristece 
por su dulce flor de luz, 
cuando entonces aparece 
sonriendo el Buen Jesús. 

Y así dice: «En mis campiñas 
esa rosa le ofrecí; 
son mis flores de las niñas 
que al soñar piensan en mí». 

Viste el rey pompas brillantes, 
y luego hace desfilar 
cuatrocientos elefantes 
a la orilla de la mar. 

La princesita está bella, 
pues ya tiene el prendedor 
en que lucen, con la estrella, 
verso, perla, pluma y flor. 

* * * 

Margarita, está linda la mar, 
y el viento 
lleva esencia sutil de azahar: 
tu aliento. 

Ya que lejos de mí vas a estar, 
guarda, niña, un gentil pensamiento 
al que un día te quiso contar 
un cuento.

Imaginación

Amada imaginación, lo que más en ti es que jamás perdonas.

A. Breton, Primer Manifiesto Surrealista.