Padre...
Hoy quiero hablarte de éste que ha sido nuestro tránsito.
No ha sido fácil - nada nunca lo es-
El dolor ha sido el protagonista - Padre nunca me dijiste que era necesario-
Tu ausencia fue el vacío más grande, la sombra que se acostaba conmigo cada noche. Te fuiste un día, día que he olvidado. Tanto me dolió, yo era sólo una niña, mis pequeños cinco años, mis vestidos floreados, mis zapatos de charol.
Prometiste estar ahí, prometiste no dejarme sola. Me aferré a ti con todas mis fuerzas, con todo mi aliento, con todos mis cinco años.
El tiempo se hizo esa pared que nos alejaba. Cultivé la culpa, el rencor, el abandono.
Me hice mujer y te maldije por no estar ahí, por no cumplir tus promesas. Deje de creer y me eché a llorar.
Tu nombre ardía en la herida, en mi cuerpo. En todo aquello que podía ser mío, que podía ser tuyo. Cerré mis puertas, quería exorcisarme de ti. Arranqué mis ojos y me hice ciega. Me mordí la lengua por no gritar. ¿Dónde estabas?
Pero nunca fuimos perfectos, ni tú, mucho menos yo.
Nuestro amor ha sido complejo, amarte ha sido descubrir que el amor tiene las más insólitas formas.
Crear un puente entre tu existencia y la mía, ha sido el más grande de los milagros.
Demasiado rebelde, demasiado orgullosa, demasiado independiente no he dejado espacios, he alzado un muro.
El dolor... Padre, el dolor.
Nunca me dijiste que era necesario, nunca me explicaste que mi vida dolería así.
Y te culpé y te grité y te alejé.
No entendí que no tenerte me dolería mil veces más y que jamás tu ausencia sería remedio alguno.
Pero hoy, años más tarde, estás aquí.
Abandoné el orgullo, deje el rencor y me mostré así; frágil. Pequeña niña que necesita del abrazo paterno, de su voz por la noches, de su consuelo.
Papá me equivoqué, fallé.
Pero el amor pudo más. Y por esos minutos en los cuales te puedo decir papá me vale todo.
Yo sé que aquí no termina. Que guerras esperan ser libradas, que el dolor volverá, que la decepción me lastimará.
Pero sé que seremos mejores. Que aunque yo jamás fui la hija perfecta, soy la hija que más te ha amado. Y tú el padre que más me ha amado.
Quizás no entiendas mi amor, como yo no comprendo tu idioma pero ¿sabes?
Ser tu hija ha sido el viaje más extraordinario de todos.
Porque dolió, porque necesita de trabajo, de comprensión, de abandonar el egoísmo.
Voy ha fallar padre, lo siento. Soy limitada e imperfecta. Quiero ser mejor para ti pero si no lo logro espero tus brazos lleguen como hoy lo hicieron a mi encuentro.
Te odié tantas veces que no entendí que era simplemente el amor.
Papá me cuesta admitir que no me basto, que te necesito. Pero más me cuesta no tenerte.
Tengo miedo, me asustan tantas cosas, sé tan poco... Necesito tu luz.
No quiero ser aquella mujer que por orgullo aleje el amor. No quiero ser aquella mujer.
Quiero decirte que te amo, que me equivoqué, que te necesito.
No me dejes ¿ya? No sueltes mi mano, el mundo me asusta sino estás aquí.
Tu hija.





Comentarios recientes
hace 4 días
hace 5 días
hace 2 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 1 mes
hace 2 meses