Dicen que podríamos contar nuestras vidas uniendo casualidades, que finalmente no ha habido encuentro que no rayara en el azar y en lo necesario; una casualidad.
Yo ya no sé que creer, a tiempos me gusta pensar que aquella puerta me tenía que llevar a tal desenlace, que podría correr hacia atrás desatando los cabos que unieron este presente. Pero entonces, tendría que quedarme aquí esperando esa siguiente casualidad. Y yo, yo necesito moverme. Mis pies no tienen carne para quedarse, yo tampoco he querido quedarme. Finalmente, he optado por avanzar. Y hoy, estoy caminando. Si miro hacia atrás, podría perderme en ese sinfín de pequeños acontecimientos, de rostros familiares, de historias inconclusas, de amores por volver. Pero aunque corríera los minutos atrás del reloj, me temo no podría volver las manecillas al contra sentido. Y entonces, escucho el tic tac que no da tregua, porque la vida no conoce de blanca bandera, ni de recesos, la vida se sigue en ese continuo, y no quisiera quedarme atrás de ella, adivino que tampoco me lo permitiría, es demasiado caprichosa.
Tengo una idea, una idea que me ha cobijado durante años, y la miro con recelo, por miedo a yo misma convertirme en una idea, quién sabe, un sueño de alguien más, vivir en los ojos de otro. Y si yo tuviera ojos de otro, mis casualidades no serían tales, ni siquiera ese reloj de pulsera que no calla, que no cesa.
Mi vida ha sido una casualidad.Y yo, la casualidad en la vida de otro. Un encuentro fortuito, una llamada perdida, la mujer parada en la fila o ese simple palpito.
Porque podría contarles mis casualidades, pero al final, mi vida la cuentan aquellos de quienes yo he sido esa casualidad, buena o mala.Yo también he llegado sin ser buscada, o como respuesta a un llamado silencioso. En mí se han tejido con otras manos, anhelos, y no siempre he sido esa casualidad perfecta, porque ellos no saben que su casualidad no es más que la casualidad de alguien más. Yo, al menos, ya lo sé.
Casualidades, no si quiero esperarlas. Y si llegan, no sé si podría verlas. Ya ni sé si creo en ellas. Más bien creo que yo soy una, una casualidad en mi vida y una casualidad en vosotros, una casualidad perdida en este mundo.
Nunca me gustaron las causas perdidas, quizás porque yo misma soy una, y no me gustan los espejos, me asustan y me provocan pesadillas, y entonces sufro insomnio, y entonces bebo café y fumo en demasía.
Una casualidad me amenaza en la punta de esta frase, la siento, huele a casualidad y no se aún si quiero encontrarla. No quiero agotar mis casualidades tan a pronto. Las quiero de todas maneras, y las quiero entonces.
¿Ustedes conocen algo que no se pierda? Yo no, son todos círculos, pero los círculos son eternos. No entiendo. En las rectas no hay noches, o hay sólo noches. Son los círculos las que contienen el cambio, pero los círculos también son infinitos, infinitos días e infinitas noches. Quizás todo dura para siempre, y yo no lo sabía.
Quizás esta casualidad es un círculo, que es una recta, que es un para siempre, pero yo todavía no lo sé.





Casualidades
....Cau salidades?
En mi expresion creo, siento lo segundo
Pati T.
...Quien no comprende una mirada, no comprenderá una explicación...