Porque entre el lunes y el martes, me sobra tiempo para necesitarte Porque me miento si digo, que tu mirada no fue mi mejor testigo Porque aunque ya no me duelas, a veces busco tu nombre en mi chistera Porque aún no vino el olvido, para llevarse el último de tus abrigos
Por los besos que aún nos quedan en la boca por los miles de homenajes que nos dimos por nadar y no guardar nunca la ropa por los dedos juguetones del destino porque fuimos lo que fuimos, porque fuimos lo que fuimos...
Porque puesto a confesarte, aún le tengo miedo a tenerte delante Porque en cuanto me descuido, me atropella algún recuerdo en el pasillo Porque no puedo negarte, que te quise sin querer y más que a nadie Porque mi doctor previno, que para este corazón estás prohibido
Otro extracto de El lado oscuro del corazón
No me acuerdo de vos, tengo muy mala memoria
Quien eras?
No me acuerdo
La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste, la promesa tan leve no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza, la rabia tan sumisa, tan débil, tan humilde...
El furor tan prudente no me sirve. No me sirve tan sabia, tanta rabia.
Yo también quiero enamorarme
Otto :-Me pone un corazón rojo por favor?-
Vendedora: - Lo quiere en papel de regalo?-
Ana : - No, se lo va a llevar puesto-
"Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis"
Anais Nin.
El lado oscuro del corazón
Alejandra:¿Vas a seguir amándome el día en que ya no me quieras?
Oliverio:¡Voy a seguir amándote aún el día en que ya no te quiera
Alejandra:Recibe este amor que te pido. Recibe lo que hay en mí que eres tú.
Oliverio:Sin tí, me tomo en mis brazos y me llevo a la vida a mendigar fervor.
El lado oscuro del corazón II
"Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible, no les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar, si no saben volar pierden el tiempo conmigo”.
Oliverio
Poema que alguna vez me dedicaron
Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos Con la cabeza levantada Y todo el cabello al viento Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
Eres el ruido del mar en verano Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración
Mi gloria está en tus ojos Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas
Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio Y esa mano que se levanta en ti como si fuera acolgar soles en el aire
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho dormido a la sombra de tus senos
Si tú murieras Las estrellas a pesar de su lámpara encendida Perderían el camino
¿Qué sería del universo? "El viaje en Paracaidas" 1931, de Vicente Huidobro (1893-1948). II Canto
Aquí estás. Estás en nuestra esquina, un simple llamado me devolvió aquí, en donde tú me esperabas. Hace un tiempo - un mes- me dices, que nuestra esquina carecía de nuestros nombres. Me propones ir a caminar, yo digo que sí. Porque contigo yo tengo alas, porque contigo caminar ha sido crecer. Te había extrañado, y no lo supe hasta ese momento en que rodeabas suavemente mi cintura con tus manos. Tu perfume, pienso, es el mismo. Tu olor, notó, es tan tuyo que parece casi mío, porque has sido mío todos estos años. Y creo que ni tú ni yo lo hemos notado, hemos sido nuestros en libertad, en nuestra esquina, por siempre en ella. Y ahora que caminamos enlazados, me cuentas de tu vida, preguntas sobre la mía. Y no ha hecho falta siquiera una cuadra para descubrir que el tiempo no pasó, al menos no en nosotros, juntos somos eternos. Y me haces reír, y me siento joven, y quiero quedarme aquí todo el tiempo del tiempo. Esbozas una sonrisa, no quieres que lo note - Cuando creo que ya no podrás sorprenderme, vuelves a hacerlo. No río mucho, pero contigo es un plato seguro- Me echo a reír yo, pero yo siempre río, pero contigo mi risa es más fresca y más sincera, pues es más tuya que mía. Decido guiarte por caminos desconocidos, vamos, valiente soldado, ven conmigo. Y viniste conmigo. Y vinieron también tus abrazos, porque mientras yo me abría paso, sentí tus brazos tomarme por detrás. Giré mi cintura hacia ti, y frente a frente volví a perderme en tus ojos pardos, pardos tus ojos. Pero antes de perdernos para no volver, eché a correr y tú corriste trás de mí. El tiempo nos conoció niños, la adolescencia en la punta de los zapatos, y mirános hoy. Yo estoy intentando ser mujer, tú te alzas un hombre, único. Diría sin miedo a equivocarme o hablar demasiado a pronto o en demasía, que eres uno de los hombres más extraordinarios que he conocido. Y quizás es por eso que te he amado como a ninguno. Pero no necesito motivos para amarte, apenas me hace falta una cita en nuestra esquina y a veces ni siquiera eso. Nos entretenemos en recordar los caminos que nos han llevado hasta aquí, los azares, las huídas, las peleas, los errores, los desvíos, los atajos. Y logro creer que jamás nos perderemos, que juntos somos ese para siempre, ése que pocas veces visita a los simples mortales, pero nuevamente, juntos somos únicos. Ya comenzaba a atardecer, la luz de invierno se colaba por entre las tejas frías, los árboles secos y caía dulcemente sobre la acera que guiaba nuestros pasos amantes. Aún somos jóvenes, la vida aún nos sonríe y más importante aún, nosotros aún somos capaces de sonreír sin motivo. Y aquí vamos caminando, pero no, parece que vamos bailando, no, vamos volando.
El frío se va colando por entre nuestras ropas.
- ¿ Un café en tu casa, pequeña?-
- Un café en mi casa.-
La noche nos encontró, las tazas vacías, los labios llenos. Pronto la tiempo corría, y no nos enteramos. Pero se nos antojó la cama. Y juntos compartimos las sábanas, las almohadas. Tu torso fue el mejor nido para mi cabeza, y tus dedos los mejores amantes de mis cabellos desparramados sobre ti. Aquí estabamos, y aquí quería quedarme por los siempres de los siempres. Eran pardos, pardos tus ojos. Negros, negros tus cabellos. Dulces, dulces tus manos...eres...
Y me dormí, así, despacito, en ti. La mañana nos encontró ahí, y llovía, y tú estabas al pie de mi cama con el café negro.
Nuestra esquina... ¿sabes? En ella el tiempo no pasa, y seremos por siempre aquellos dos adolescentes un otoño lejano. Pero hoy, hoy somos un hombre y una mujer, y no hay esquina, pero sábanas tibias y café en tazas grandes. Y llueve, y no hay necesidad de salir.
Me siento tan identificada con tu sentir.............
Yo tb tengo un lugar de encuentro desde hace 10 años, y cuando estoy ahì, el tiempo se detiene, no hacen falta palabras, El amor me sale por los poros, lo miro y quedo magicamente perdida en èl...
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Citas Los Amantes del Circulo Polar
Estar enamorada no es fácil, no basta con sentirlo, hay que oirlo.
¿Tú conoces algo que dure siempre?
Se puede correr atrás... y si yo no corría quien lo iba a hacer.
Cuando hace frío la mayoria de las cosas van más deprisa o llegan antes, me refiero a las casualidades. Me encanta que haga frío.
Sentí que algo conocido se había metido dentro de lo desconocido, había llegado al fin de algún sitio. Tuve un pálpito, fue el primero de muchos.
Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. SI. Podría unir mi vida uniendo casualidades. La primera y la más importante fue la peor…
A Margarita Debayle - Rubén Darío-
Poema que me mi madre me leia para dormir, poema que ha marcado desde entonces mi vida. Poema que aun me recito por las noches para dormir.
Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento:
Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; más lo malo es que ella iba sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».
La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: «Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».
Y el rey clama: «¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».
Y ella dice: «No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado: «Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».
La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.
La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.
* * *
Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
¿Quién será...
(Saludos!)
...el afortunado destinatario de tan hermosas líneas? Cualquiera ha de sentirse honrado con tan delicado detalle de amor.
Como siempre, leerla es una refrescante pausa del vertiginoso ritmo al que -por ahora- estoy sometido.
Mis respetos, como siempre.