Te invito

 

Cargo con muchos silogismos, cajetillas vacías, recortes de diarios y pedazos de canciones que me cuesta recordar.

Voy caminando por no correr – no me gusta correr, mi tobillo derecho se resiente demasiado-. Voy caminando, a pequeños pasos, mirando constantemente atrás. A veces caigo en la manía, las más, en eso que llaman depresión. Voy de aquí para allá, de allá para aquí. Al final, no sé dónde carajo voy, pero me gusta ir. Mientras camino comienza mi soundtrack, como bailarinas de teatro de provincia, pasan las canciones. Las hay oscuras y desgarradoras, las siguen suaves cadencias que se quisieran amantes, más tarde vienen sonidos caribeños, con gustito a ron con menta. Y así voy, por ir, cantándole a la vida qué manera de quererte, qué manera. Me gusta coleccionar nombres, soldaditos de plomo y conversaciones ajenas. No me gustan los maletines de cuero negro, pero adoro los tacones de charol rojo, clic clac, clic clac. Prefiero Channel nº19 que el nº9. Si me vas a llevar de copas, no olvides ordenar un Martini, con aceituna verde, por favor. Pero la verdad, preferiría que no me llevaras a ningún sitio, el otro sitio sentaría bien. Nina Simone sería una excelente convidada a nuestra tertulia, mientras canta Just in time podríamos bailar un poco. Yo podría llevar todas mis pulseras, clic clic, y mis charoles rojos, clic clac, clic clac. Tú podrías encender algún habano – sólo por lucirte-. Más tarde, comeríamos algo. Se me antoja un buen choricillo y unos camarones al pilpil, por favor. Volvería al Martini con aceituna verde, tú tienes cara de un havana con coca-cola, mejor un whisky. Qué bien me la he pasado contigo, podríamos toparnos otra vez mañana, ¿te dice a eso de las nueve? Yo me repetiría los charoles rojos pero cambiaría el vestido por unos jeans, algo casual, tú sabes, nada pretensioso. Si quieres puedes traer margaritas, ésas que tanto me gustan, no te diría que no. Conozco un sucucho perdido, un viejo tuerto toca el saxo, no hay mesas pero la barra es una con historias. Hacen su propia agua ardiente, y se fuma como puta encerrada. La verdad, es que arriba hay un puticlub, lo dirige una madame regordeta que huele siempre a crema de lechuga. No es la gran cosa, pero las putas son todas ex musas, pobres golondrinas. Hay una checa, dicen que mató a su marido, dos balazos: uno en el corazón y otro en sus partes púdicas. Dijo que era para que el maricón no se olvidara. Se vino escapando, y como ya no le quedaba corazón, o quizás le quedaba demasiado, se hizo puta. Qué bien ¿no? A veces bajan al bar, buscando a ese Mister que se las lleve, pero pocas veces aciertan, somos los habitués de siempre. Cuando estoy falta de algo, de ese no-sé-qué, me enfundo mi vestido de encajes, calzo mis charoles rojo y parto. Un poco de jazz, otro poco de agua ardiente de frambuesa en copas de Martini, y me siento bella. Canto un poco, con esa voz ronca que me sale cuando he fumado demasiado, y entonces, sí que soy la mujer más bella del mundo. Cuando me tientan, saco lo española, majo. Zapateo en la madera húmeda del pobre escenario, un poco de palmas, y el cante jondo. ¡Qué escándalo! Si tienes suerte, si me tientas – si me emborracho otro poco- te canto y bailamos después algún bolero.

Entonces, ¿qué me dices? ¿Te vienes conmigo mañana por la noche? Te prometo que terminaremos cantando qué manera de quererte, qué manera.

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Ded Masai
dijo:
27/09/2011 a las 11:22 PM

bellisimo

Ded Masai
dijo:
27/09/2011 a las 11:22 PM

se una niña buena

píntate el mentón color rosa de los vientos

ponte los tacones más altos y punzantes

y déjame habitar la isla que flota entre tus muslos,

úntate con miel para que yo te recorra como abeja

cuélgate la palabra más en el ombligo

que sea azul el cielo de tu boca

dame el beso envenenado de todas las leyendas

dime que no son tus lágrimas esta extraña forma del verano

píntame con la palabra chocolate

pon tus mejillas rosa tan rosa como la vulva de las fieras

dame tres, cuatro, cinco besos rojos

dame un libro, una flor, un columpio, una escafandra

déjame ser tu amante pluriempleado

tu perro de áspero pelaje,

déjame ser tu lobo, tu todo y tu nada

dame tu oído para susurrarte un cuento de Chejov

o la pequeña historia del niño que abandono a su familia y fue a la guerra

se una niña buena,

alarga tu pezón hasta mi boca y dime amor

para nombrar amor tu amor, como tu lo nombras

se una niña buena

y borra en mi el modo brutal que tengo de ser triste

para no maldecir la noche sobre el esplendido trasfondo de los gatos.

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Imprentalatina: antología poética. Hágase un favor y lea.

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Hay un sueño que nos está soñando

 

 

Refrán de los Kalahari Bushmen

Enigma de la deseosa, Gonzalo Rojas

Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto 

de 32, exige lectura 

de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma, 

b) toda su piel liviana 

para los besos, c) mirada 

verde para desafiar el infortunio 

de las tormentas; 

                           no va a las casas 

ni tiene teléfono, acepta 

imantación por pensamiento. No es Venus; 

tiene la voracidad de Venus.

Toda historia es otra historia contada por alguien más

Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destuir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo [...]

[...] ¡Oh Diosa, hija de Zeus!: cuéntanos aunque no sea más que una parte de tales cosas.

 

Rapsodia I, La Odisea,

 Homero.

Un poco de mi amigo y amante el poeta Federico García Lorca

Tres ciudades


A Pilar Zubiaurre

Malagueña


La muerte
entra y sale
de la taberna.

Pasan caballos negros
y gente siniestra
por los hondos caminos
de la guitarra.

Y hay un olor a sal
y a sangre de hembra,
en los nardos febriles
de la marina.

La muerte
entra y sale
y sale y entra
la muerte
de la taberna.

 

Barrio de Córdoba

Tópico nocturno



En la casa se defienden
de las estrellas.
La noche se derrumba.
Dentro hay una niña muerta
con una rosa encarnada
oculta en la cabellera.
Seis ruiseñores la lloran
en la reja.

Las gentes van suspirando
con las guitarras abiertas.

En la casa se defienden
de las estrellas.
La noche se derrumba.
Dentro hay una niña muerta
con una rosa encarnada
oculta en la cabellera.
Seis ruiseñores la lloran
en la reja.

Las gentes van suspirando
con las guitarras abiertas.

 

Baile


La Carmen está bailando
por las calles de Sevilla.
Tiene blancos los cabellos
y brillantes las pupilas.

¡Niñas,
corred las cortinas!

En su cabeza se enrosca
una serpiente amarilla,
y va soñando en el baile
con galanes de otros días.

¡Niñas,
corred las cortinas!

Las calles están desiertas
y en los fondos se adivinan,
corazones andaluces
buscando viejas espinas.

¡Niñas,
corred las cortinas!

Connaissance

Toute connaissance que n'a pas précédé une sensation m'est inutile.
André Gide

Courage

Le grand courage, c'est encore de tenir les yeux ouverts sur la lumière comme sur la mort.
Albert Camus

Ser mujer

"Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis"

Anais Nin.

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Fragmento de Yerma, F.G.L

Los hombres tienen que gustar. Han de deshacernos las trenzas y darnos de beber agua en su misma boca. Así corre el mundo.

valiente-771287.jpg

Lo que el silencio de nuestra época tenía que decir

La cuestión que ahora se nos presenta es cómo, si vivimos en una época sin leyendas ni mitos que podamos considerar sublimes, si rechazamos toda exaltación en las relaciones puras, si nos negamos a vivir en lo abstracto, ¿cómo podemos entonces crear un arte sublime?

 

Barnett Newmann

Hombre fáustico

Mefistófeles: Nos encontramos ya en los límites de nuestro ingenio, allá donde la inteligencia del hombre se queda atrás. ¿Por qué te unes a nosotros, si no puedes seguir adelante? Quieres volar y no estás seguro frente al vértigo. Somos nosotros los que te impulsamos y no tú a nosotros.

 

Fausto, Goethe

Intermezzo

Espirítu ( Después de aparecer de repente):

Pata de araña y tripa de sapo, así como alas para el enano.

Sin duda, no hay animal pequeño.

Pero existe un breve poema.

 

 

 

Una pareja: A paso pequeño y saltos grandes, me llevas por el aire y por el rocío suave.

Es verdad que me haces subir mucho.

Pero nunca llegas a volar.

 

 

Fausto, Goethe

Dadá

Todos ustedes son los acusados, poneos de pie...

¿Qué hacen aquí, estacionados como ostras serias?...

El Dadá no siente nada, no es nada, nada, nada.

Es como vuestras esperanzas, nada.

Es como vuestro paraíso, nada.

Es como vuestros artistas, nada.

Es como vuestra religión, nada.

 

El Manifiesta Caníbal, Picabia

A Margarita Debayle - Rubén Darío-

Poema que me mi madre me leía para dormir, poema que ha marcado desde entonces mi vida. Poema que aún me recito por las noches para dormir.

Margarita está linda la mar, 
y el viento, 
lleva esencia sutil de azahar; 
yo siento 
en el alma una alondra cantar; 
tu acento: 
Margarita, te voy a contar 
un cuento: 

Esto era un rey que tenía 
un palacio de diamantes, 
una tienda hecha de día 
y un rebaño de elefantes, 
un kiosko de malaquita, 
un gran manto de tisú, 
y una gentil princesita, 
tan bonita, 
Margarita, 
tan bonita, como tú. 

Una tarde, la princesa 
vio una estrella aparecer; 
la princesa era traviesa 
y la quiso ir a coger. 

La quería para hacerla 
decorar un prendedor, 
con un verso y una perla 
y una pluma y una flor. 

Las princesas primorosas 
se parecen mucho a ti: 
cortan lirios, cortan rosas, 
cortan astros. Son así. 

Pues se fue la niña bella, 
bajo el cielo y sobre el mar, 
a cortar la blanca estrella 
que la hacía suspirar. 

Y siguió camino arriba, 
por la luna y más allá; 
más lo malo es que ella iba 
sin permiso de papá. 

Cuando estuvo ya de vuelta 
de los parques del Señor, 
se miraba toda envuelta 
en un dulce resplandor. 

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? 
te he buscado y no te hallé; 
y ¿qué tienes en el pecho 
que encendido se te ve?». 

La princesa no mentía. 
Y así, dijo la verdad: 
«Fui a cortar la estrella mía 
a la azul inmensidad». 

Y el rey clama: «¿No te he dicho 
que el azul no hay que cortar?. 
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... 
El Señor se va a enojar». 

Y ella dice: «No hubo intento; 
yo me fui no sé por qué. 
Por las olas por el viento 
fui a la estrella y la corté». 

Y el papá dice enojado: 
«Un castigo has de tener: 
vuelve al cielo y lo robado 
vas ahora a devolver». 

La princesa se entristece 
por su dulce flor de luz, 
cuando entonces aparece 
sonriendo el Buen Jesús. 

Y así dice: «En mis campiñas 
esa rosa le ofrecí; 
son mis flores de las niñas 
que al soñar piensan en mí». 

Viste el rey pompas brillantes, 
y luego hace desfilar 
cuatrocientos elefantes 
a la orilla de la mar. 

La princesita está bella, 
pues ya tiene el prendedor 
en que lucen, con la estrella, 
verso, perla, pluma y flor. 

* * * 

Margarita, está linda la mar, 
y el viento 
lleva esencia sutil de azahar: 
tu aliento. 

Ya que lejos de mí vas a estar, 
guarda, niña, un gentil pensamiento 
al que un día te quiso contar 
un cuento.

Imaginación

Amada imaginación, lo que más en ti es que jamás perdonas.

A. Breton, Primer Manifiesto Surrealista.